Despedida de solteros en la Casa Radical*
En la ciudad cordobesa de Río Cuarto, que saltó a la tapa de los diarios nacionales por el Caso Norita -un escándalo sexual que terminó con el asesinato de Nora Dalmasso- la fiesta parece no tener límites.
El último sábado de febrero se celebró el casamiento de dos treintañeros del lugar. Hasta acá, nada raro: una pareja da el sí en el altar de la Catedral del Imperio.
Lo extraño ocurrió pocos días antes. La despedida de soltera de la novia fue en la Casa Radical de esa ciudad. Allí, en la tradicional casona a dos cuadras de la plaza central, unas veinte mujeres comieron, bebieron, bailaron y disfrutaron de un show de streapers hasta las 3 de la madrugada. Luego, siguieron viaje al boliche.
Una invitada a la fiesta comentó que, cuando se enteró dónde era la despedida, se sorprendió. “Me pareció un poco raro”, se dijo entonces. Pero no indagó en el tema.
Cuando fue a la fiesta pensó que el local estaba abandonado. Paredes descascaradas, vidrios rotos, ni un solo mueble. Ese día, entre todas equiparon el lugar con lo imprescindible: aparato de música, conservadoras para las bebidas, una mesa y algunas sillas. Luego se dispusieron a disfrutar.
Siempre con la promesa de que su nombre no trascienda, la joven riocuartense contó una infidencia: “Algunas nos tomamos con humor estar en la Casa Radical; tanto es así que en un momento de la noche, ya bastante borrachas, empezamos a cantar la marcha peronista.
Otro grupo, se vé que eran radicales, nos paró en seco: ‘¡Che, ubiquensé!”. La agasajada, que tampoco quiso dar su nombre para no tener problemas, explicó que a una de las chicas le prestaron el lugar. “Es por una vinculación informal. Sé que no lo alquilaron porque ellas buscaban un salón gratis”, afirmó.
Por su parte, las principales autoridades del partido en la ciudad negaron que la sede de la UCR se alquile o se preste para reuniones ajenas a la actividad política. “Nunca escuché eso. Me parece difícil que ocurra”, dijo uno de los dirigentes ante la pregunta de un nuevo particular interesado en usar el lugar para una reunión privada. No obstante eso, se tomó unos minutos para consultar el tema con otro miembro del partido. Luego ratificó: “El local no se alquila ni se presta”.
Un periodista político de esa ciudad no se mostró muy sorprendido con este hecho. “La Casa Radical está prácticamente en desuso”, dijo. Y bromeó: “Se abre para recibir las derrotas electorales de los pocos que quedan en el partido”.
Históricamente el radicalismo fue fuerte en todo Córdoba; Río Cuarto no era la excepción. Con la llegada del ahora ex gobernador José Manuel de la Sota al poder todo empezó a cambiar. Al tiro del final lo dio el ex presidente Néstor Kirchner. En esta ciudad se dio el caso de que su intendente, Benigno Rins, un hombre que siempre militó en el radicalismo, fue expulsado del partido. Las razones, dobles: no se le perdonó que se aliara al partido de Luis Juez, el archi opositor de De la Sota, y que, para rematar, se declarara radical K.
* VD, periodista invitada









