Recién leo la crítica de Mariano Amartino sobre la película “Soy leyenda”, que vi ayer. Coincido con su visión, aunque recomiendo ir a verla.
Creo que hay dos clases de buenas películas. Las que obligan a pensar y/o que logran crear empatía en el espectador y por el otro las que sólo pretenden mantenernos entretenidos. Esta pertenece al segundo grupo y logra su cometido.
No interesa demasiado que la historia sea muy parecida a “28 días” o “12 monos” (por lejos la mejor de las tres). Lo que realmente te mantiene enganchado a tu butaca es la buena utilización psicológica-cinematográfica del miedo en el espectador (como lo hace Night Shyamalan).
“Soy leyenda” explota una visión que inquieta a cualquier ser humano: quedarse totalmente solo, la oscuridad y perder lo que uno más quiere.
La recomendación es ir a un buen cine para disfrutar las imágenes que sólo la pantalla grande puede mostrarte. Will Smith en una Nueva York desierta garpa tanto como el protagonista de 28 días en Londres en esa misma circunstancia. El resto es sólo un McGaffin.
