Pasó como una de esas noticias del verano, tan efímeras que quedan en el olvido en pocos días. Seguramente muchos lo leyeron o lo vieron por ahí: la princesa Máxima de Holanda pasó los últimos días del año en Bariloche junto a su familia en Bariloche. Hasta aquí todo bien, el tema se complicó cuando debió concurrir a un hospital del sur argentino para atender a uno de sus hijos y, ahí sí, se armó la hecatombe.
Lejos de la verla tan radiante como en las fotos de la revista Gente, a nuestra Pretty Woman local se la vio pálida. No se sabe si fue por el posible problema de salud o por la paliza que intentó darle uno de sus custodios a las fotógrafas que intentaba retratrarla.
No es mi intención aquí juzgar el pasado del padre de Maxi, ni evaluar la deontología de los paparazzi. Sin embargo estas imágenes que vi en el blog amigo Hantartico no dejaron de sorprenderme.
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Saludos.
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